miércoles, 1 de julio de 2009

La Pena Ajena

"Lo haría... pero me da pena." "Le iba a decir... pero me dió pena."
¿Cuantas veces no has dicho esto ó algo parecido - nombrando "la pena" como explicación por no haber hecho, dicho, intentado o logrado algo que hubieras querido? Si eres como la mayoría de la gente, han de ser miles y miles de veces.
Una de las cosas hermosas de nuestras culturas Hispano-parlantes es que la gente tiende a tener una consciencia social elevada. Es precisamente por esta consciencia elevada que la gente se preocupa de cómo su comportamiento puede reflejarse en su familia... de por lo que procura ser cortés siempre que se pueda... y muchas otras cosas muy lindas.
Sin embargo, también es por esta consciencia elevada que la gente se preocupa demasiado por el "que dirán" y se detiene cuando quiere hacer cambios, probar nuevos comportamientos ó tomar el riesgo de hacer las cosas a su manera y no como la sociedad se lo exige.
Hace poco, mi comadre me comentó de "la pena ajena"... o sea cuando tú cargas con pena que ¡ni siquiera es tuya! Si tu hermano obra mal y tú sientes vergüenza... ¡ESTÁS CARGANDO CON PENA AJENA!
Pena ajena es vergüenza que cargas para otra persona. En el abuso infantil y todos las relaciones violentas podemos decir que al abusador LE FALTA VERGÜENZA. Le falta limitarse y aceptar que NO TIENE DERECHO de ABUSAR NI USAR A OTRO SER COMO OBJECTO PARA SU PROPIA SATISFACIÓN. Le falta la vergüenza “saludable” que te enseña que no eres ni más ni menos que nadie.
¿Dónde encontramos toda la vergüenza que le faltó? ¡LA CARGA EL VÍCTIMA DEL ABUSO! Así es, no sólo es víctima del abuso, no sólo tiene que lidiar con todas las emociones encontradas, pero además de todo tiende a hacerse cargo de la vergüenza ajena… la del abusador.
El abusador anda en el mundo como sí nada. Se ríe, y aunque su alma esté podrido, actúa como si todo estuviera bien mientras el víctima se siente como si hubiera hecho algo malo, se tapa no quiere que nadie lo vea ni que se “den cuenta de su vergonzoso secreto.”
Tenemos que enseñarnos a NO CARGAR con vergüenzas ajenas. Hay que devolverle su vergüenza a quien le pertenezca y procurar NO LEVANTAR lo que no te pertenece… en otras palabras, no asumir la responsabilidad por cosas que no puedes controlar.
¿Suena bien? As muy sencillo, pero difícil. Te recomiendo que tengas en tu vida algunas personas con las que puedes contar para un “chequeo de la realidad” – personas que te dirán cuando tienes que liberarte del bulto de LA PENA AJENA.

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