En tiempos pasados, en gran parte, el hombre formaba su propio destino en cuánto al trabajo. Si era un buen trabajador - puntual, responsable, serio y fuerte – podía contar con tener trabajo siempre. Todas las empresas buscaban buenos empleados y estaban dispuestas a compensarlos por su labor.
En aquellos tiempos, si perdías un trabajo era justo imaginarnos que en algo habías fallado. Tal vez no te llevabas con los jefes, no eras puntual, te cacharon robando… etc. Al enterarnos de que estabas desempleado, te veíamos diferente y te echábamos la culpa.
Lo que está pasando en la actualidad es algo raro. Con los problemas económicos del país y del mundo, muchas empresas están descansando empleados BUENOS. Lo hacen con lágrimas en los ojos porque les duele dejarlos ir. Algunas de estas empresas están reduciendo la cantidad de empleados, otras están cerrando sus puertas para siempre.
Ahora cuando vemos una persona desempleada, no podemos asumir que hizo algo malo. Ahora el tener o no tener trabajo está fuera de las manos de la persona. Sin embargo, el no tener trabajo, sobretodo para los hombres, sigue siendo una fuente de vergüenza y pena. Muchos hombres se sienten culpables si no tienen trabajo, si no están aportando dinero a la casa. Es una sensibilidad masculina, la tendencia de juzgarse duramente si no está cumpliendo con su “deber” de mantener a su familia.
Mezclamos está sensibilidad con las necesidades que nunca faltan: Aunque el señor no esté trabajando, la señora sigue tratando de pagar las facturas que le llegan. Trata de estirar el dinero hasta donde pueda… pero lo que no hay, no hay. Ella se siente frustrada y tiene miedo. El también está frustrado y tiene pena.
Están en la “mejor” posición para una explosión. Los dos están al punto de estrellar todo el tiempo y no requieren de mucho para encenderse (no en sentido agradable, ¿eh?).
Aquí es donde tenemos que recordar que ESTAN DEL MISMO LADO en la batalla. Hay que resistir la tendencia de culparse el uno al otro. Hay que volver a la actitud de, “Tu y yo contra el problema, contra lo que venga” y no caer en el “Tu contra yo y yo contra ti.”
Tenemos que proveerle a nuestra pareja un lugar suave donde puede caer cuando el mundo no lo(a) entienda o lo(a) maltrate. Tenemos que recordar que no hizo nada para causar está caída de la economía mundial. Hay que enfocarnos en ser más pareja y menos adversarios.
Ante todo hay que recordar que valemos más que un cheque; que nuestra sonrisa es más que una pertenencia, que el calor de una caricia dura más que unos días en la playa y que tu voz es la canción más bella del mundo. Si nos mantenemos enfocados en lo que REALMENTE es importante, vamos a sobrevivir todos estos momentos difíciles y cuando pasen, vamos a seguir adelante juntos… felices para siempre.
martes, 10 de noviembre de 2009
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